ragevan

hay flores, a veces, en aquel frío fondo húmedo, en el que los monstruos marinos viven sin temor a ser cazados, sin que nadie quiera huir. esos gritos desesperados en el aire congelado. pero enero comienza a derretir con su calor asesino los cubos helados que adornan aquel paisaje invisible. ¿a quién le importa, que el hielo se transforme en nube? no importa porque nadie lo ve, no saben, no se imaginan.
se preguntan los monstruos marinos, quién va a regar las flores que la primavera les regaló.
Y SI ESTA CARRETERA ESTÁ SIEMPRE DANDO LA MISMA VUELTA YA NO VALE LA PENA SEGUIR AVANZANDO. SIEMPRE SE RECORRERÁ EL MISMO TRAZO DE COLORES BLANCOS MEZCLADOS CON SUPERFICIES HÚMEDAS, LLENAS DE GOTAS BRILLANTES, PERO CASI INVISIBLES. COMO NOSOTROS.

Es que el mapa se cansó de continuar la ruta que nos lleva a la más placentera destrucción, a despojarnos te todo aquello que nos ha acompañado en vida y que los gigantes que nos observan pretenden que nos sigan acompañando. Incluso tú pretendes eso. Hasta yo creo que es la mejor opción.
¿Que será de nosotros, grupo de extraños, dentro de los meses próximos? ¿Que ha sido de nosotros durante estos últimos meses? ¿Y que somos ahora, alguien ha encontrado alguna definición? ¿Alguien sabe?

nuevamente chao

comenzamos rodando en el piso y sintiendo sabores que se harían cada vez más frecuentes, cantando hasta el amanecer, hasta que enero se fue y este verano es mejor olvidarlo, pues la mierda es la protagonista.
y así marzo nos dijo que no sería fácil, que te iban a mentir, que te iban a enterrar vivo y sobre tierra, que el sol iba a pegar fuerte en la cara. fue, y entre movimientos extraños llegamos a una travesía dificultosa entre semi-dioses y vacas sagradas, caballeros andantes que me darían las peores pesadillas, monstruos y gotas horrendas, a demás del seno, el coseno y la tangente que por ahora descansan en paz.
y luego de toda esta historia me cubro en los brazos más hermosos de este bosque azul con jirafas y ballenas cantantes, unos brazos tan frágiles y tan hermosos, esos dulces brazos que son acompañados por la humanidad que me hace soñar, esa sonrisa que podría despertar a aquellos castillos invisibles, en los que reinas tu junto a mí, en un verano interminable lleno de melodías infantiles y de tu rostro por cada una de los muros grises, que al sentirte se llenan de colores y do, re, mi.

Simonía

¿Te han dicho que eres hermosa? Sí, porque lo eres. Porque sin conocerte lo sabía, y ahora que te conozco esa es mi única verdad. Eres hermosa.
Tan única, solo en ti existe la paz, el amor y el viento que abraza nuestros pies que observan el mar de esta ciudad tan sucia, que contigo se transforma en campo, en bosque, en paraíso y solo en ti. A tu lado no hay nada más.
Aquella tarde de viento frío que hace llorar la nariz, de cielo completamente cubierto por nubes grises te lo dije, que si vamos tu y yo no existe nada más, para mi estás solo tu, para ti estoy solo yo y el resto no está, no nos ve, no lo vemos... es porque no existe y no existirá hasta que tu y yo dejemos de mirarnos fijo, cuando yo deje de contemplar tus ojos que cada día me acompañan a descubrir nuevos universos y a vivir travesías marinas, con música, con letras, con tu voz y nada más.

LAS SEÑALES DESDE EL COSMOS VAN A ESTAR ACÁ...
YA NO SE ME DICTA, BUSCO EL COLOR A DAR
YO NO VOY A ESPERAR EL COLOR A DAR.

Casi tan hermoso.

Tarde nublada. Día. Primavera. Tú.
Y palabras de esas tan comunes que ahora se camuflaron en mi interior y me enseñaron lo afortunado de ser yo quien duerme a tu lado.
Que nos pasó? Si antes disfrutábamos de un cigarro y ahora ni eso.
Que tal vez tanto hablar de lo que viene nos ha hecho pensar como ballenas apunto de ser cazadas, dándose cuenta a última hora que no tienen donde escapar a pesar de que el océano es infinito y que jamás podrán volver a cantar. Usaría mejor un disfraz de marmota y comería helado hasta no poder más. Cambiaría la alarma regalándome unos segundos más de sueño y caminaría descalzo por los ríos que saludan a toda tu humanidad que es tan grande. Que es tan tú. Y que bueno que ahora estés a mi lado, viajando por el sonido digital que crearon al otro lado del paisaje cotidiano, bajando cerros, subiendo y que el pueblo no nos despida, sintiendo el calor de esa chimenea que no existe. Al final de todo no sé si existes.
Desharé mis maletas y partiré al sur. Sumergiré mis pies en el hielo perpetuo que vive en tu espacio y ahí dormiré como los peces. Ahí llegaré a eso que unos llaman paraíso y que yo solo llamo tu cuerpo.
Cuándo? Antes déjame revisar unos papeles, vaciar estos cuadernos antiguos y gastados, comenzaré a escribir de nuevo solo si te parece justo. Si no, pues ayúdame a rehacer mis maletas, que partiré al sur.



Sé que algún día entenderás, ojalá tu carne no viva lo que la mía vivió y la hizo morir.

no quieres que te hable más de la humedad.

Ya noviembre, pero con lluvias que acompañan desde el amanecer caluroso con cuerpos curiosos (te quiero).
Han pasado infinitas nubes sobre nuestro panorama deforme de tardes y noches claras. Estrellas que se aburrieron de ver siempre episodios tan extraños, se aburrieron y prefirieron explotar. Y el cielo prefirió nublarse para que los rayos no sean tan egoístas, y el agua alimente la sed de tantos animales (tan salvajes, tan inconsecuentes).
Es por eso que guardo mi alma y lo material en la carreta de sal y parto a la selva. Yo solo trataré de construirla en ciudad para darle el mismo espectáculo a las estrellas, que siempre estés a mi lado aunque no nos guste.